
Adoctrinamiento y educación pública
En los últimos días se instaló la idea que en Argentina lxs docentes utilizan el espacio áulico para ejercer un adoctrinamiento sobre lxs estudiantes. La problemática cobró repercusión de la mano de los debates desarrollados al calor de la campaña electoral, en donde una de las fuerzas políticas en pugna, los liberales, cargó las tintas sobre la Educación Sexual Integral (ESI), argumentando que su temática debe basarse estrictamente en términos biológicos, para así no “adoctrinar” los niñxs con la “ideología de género”.Empecemos por comprender qué significa este término. Según la RAE, el concepto “adoctrinar” significa: “inculcar a alguien determinadas ideas o creencias.” Por lo tanto, según la concepción de los voceros del liberalismo más furibundo, lxs docentes dedican su tiempo y esfuerzos pedagógicos en convertir a sus alumnxs en replicadores de sus concepciones ideológicas, difusorxs de sus doctrinas y soldadxs de sus causas.Resulta sumamente ocioso tener que hacer aclaraciones sobre esta idea que buscan instalar en la opinión pública, pero dado que en el último tiempo muchas de las concepciones sobre las que se tenía un consenso mínimo están siendo cuestionadas, debemos intervenir para dar a conocer lo que ocurre cotidianamente en las escuelas.A la educación pública se la puede (y debe) criticar por una multiplicidad de razones. Pero si hay un factor fundante que ha enriquecido su trayectoria es la heterogeneidad social de sus integrantes, y con ello la diversidad de pensamiento que circula en el conjunto de docentes y estudiantes. Sea que se estimule el pensamiento crítico y el debate respetuoso como estrategia pedagógica, o fuese tan solo por contraste de idiosincrasias entre los propios docentes, el resultado que se obtiene en el ámbito de la educación pública es la circulación de interpretaciones y puntos de vista de saberes variados. Así otorga, aún sin proponérselo, posibilidades para que el estudiantado termine forjando sus opiniones de forma libre al calor de las argumentaciones y visiones filosóficas que más les simpatizaron a cada unx.Esta no es una característica que impere en todos los ámbitos educativos, en tanto que las instituciones privadas, especialmente las religiosas, no confieren libertad de pensamiento a sus estudiantes. Son estos ámbitos educativos los que funcionan de forma monolítica a través de determinas matrices de pensamiento, a las cuales docentes y alumnado deben amoldarse. La aceptación de los preceptos esgrimidos por estas escuelas es consensuada de antemano entre la familia de los alumnxs y sus directivos, fijando parámetros que filtren la difusión de percepciones “indebidas o peligrosas” para lxs jóvenes.La estrechez de percepciones que se difunden en este ámbito educativo sería lo más parecido al concepto de “adoctrinamiento”. Pero no es sobre aquellas instituciones donde se está poniendo el foco de la discusión. Sino, por el contrario, en aquellos sectores donde impera la diversidad y no se teme darle voz a los estudiantes para que expresen sus opiniones. Es decir, es sobre aquellos ámbitos educativos que estimulan el debate político y la formación de criterios propios sobre los que recaen las críticas más apasionadas, incitando muchas veces al hostigamiento hacia los docentes.Ya conocemos la lógica del amo simulando ser el esclavo, pero en los tiempos que corren se vuelve más necesario que nunca recordar esta lógica perversa. No nos dejemos amedrentar ni permitamos que la premisa de la libertad sea acaparada por nuestros opresores.
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