domingo, 13 de noviembre de 2016

Revista Desde la Clase


Es un orgullo lanzar el primer número de la revista “Desde la Clase”. A partir de esta publicación, nos proponemos contribuir a la defensa de nuestros derechos como trabajadores de la educación, darnos a conocer como agrupación distrital y abrir el debate para la construcción de nuestras ideas y estrategias. Por esta razón, en este número presentamos una reflexión sobre la implementación del plan “Aprender” la sección “La voz docente” -donde encontrarán una entrevista a una profesora de San Isidro- y algunos datos útiles.
Las y los invitamos a leerla y a enviarnos sus comentarios y propuestas a nuestro correo: desdelaclase@yahoo.com. Para leer la revista, hagan clic en el siguiente vínculo: Revista Desde la Clase - N°1

Las enseñanzas del plan “Aprender”



El pasado 18 de octubre el gobierno nacional implementó en la mayoría de las escuelas de todo el país una evaluación a la que varias agrupaciones docentes rechazamos con diversos argumentos. Algunos días de esa fecha, son varias las conclusiones que podemos extraer.
En primer lugar, el esfuerzo que hicimos muchos y muchas docentes para advertir a nuestros compañeros y comunidades cuáles podrían ser las consecuencias de este operativo masivo mediante volanteadas, charlas y campañas de renuncia de aplicadores. Abundaron, entre otras, las referencias a los países en donde se toman exámenes similares, cuyos datos fueron usados para otorgarle más o menos presupuesto a cada escuela según los resultados (Estados Unidos), la paga por mérito a los docentes (México) e incluso la privatización de todo el sistema educativo (Chile). En todos estos casos, al igual que en Argentina, se impuso una lógica cuantitativa que no tiene en cuenta las particularidades de cada comunidad, de cada estudiante y, ni si quiera, de cada materia evaluada.
Algunas de estas consecuencias ya se pudieron apreciar en nuestro caso: pese a que en un principio el gobierno dijo que los datos serían anónimos, una semana antes del examen emitió una proclama que ofrece becas a quienes tengan buen desempeño en estas evaluaciones, anuncio que se incluyó en los mismos exámenes. En la misma línea puede leerse la entrega de fondos al “mejor equipo docente argentino”, llevada a cabo en Tecnópolis el pasado 28/9: quieren instalar la lógica de la “meritocracia” en la educación.
Por otra parte, fue destacable la organización de la resistencia al operativo en varios lugares de la provincia: Tigre, La Matanza y La Plata fueron los casos más destacados, donde las conducciones multicolores de SUTEBA respaldaron la medida con un paro, a diferencia de lo que ocurrió en San Isidro. Aquí, la única propuesta para la jornada de la conducción celeste fue la implementación de una testimonial “contraevaluación”, por lo que sólo hubo rechazo donde las agrupaciones multicolores logramos organizar la resistencia.
Finalmente, no podemos dejar de preguntarnos por el éxito que tuvo el operativo en la mayor parte del país. Seguramente las causas sean varias, pero la que más peso tuvo entre mis compañeros que se anotaron como aplicadores fue la creencia en que la evaluación va a contribuir a conocer mejor el sistema educativo y, en consecuencia, implementar políticas que lo mejoren. Estamos seguros de que no va a ser así, ya que un gobierno que ha incumplido tantas promesas electorales nos otorga el privilegio de la duda y de una certeza: los que avisamos, no traicionamos.

La voz docente


La mayoría de los profesores no pueden concentrar horas y realmente es lo que hace que vayamos perdiendo la calidad de lo que hacemos”
La profesora Mariana Villagrasa nos planteó reclamos fundamentales que nos permiten repensar cuáles son las cuestiones que nuestro sindicato no debe seguir postergando en las paritarias. A continuación les ofrecemos una parte de la charla que mantuvimos con ella:

por Javier Ignacio Ferretti

Con esta nota damos comienzo al ciclo de entrevistas que haremos desde nuestra agrupación. La propuesta es entrevistar a distintos docentes del distrito para poder complementar nuestras ideas: en esta ocasión entrevistamos a la profesora de historia Mariana Villagrasa, que trabaja desde hace dieciséis años, actualmente en el Colegio Nacional de San Isidro (E. S. 8) y en la secundaria 9. Además, tiene dos hijas que asisten a escuelas estatales (E. P. 29 y Jardín Municipal 12), lo que le da un panorama más amplio sobre cómo es la situación en los otros niveles.

Javier: Elegí algunas palabras que te describan como trabajadora de la educación. Si querés, comentá tu elección.

Mariana: La primer palabra que se me viene a la mente es que me considero una docente “comprometida” con los alumnos, con la vocación docente, con la educación pública; no sé si me saldrá bien o mal, pero es mi intención. Este mismo compromiso, me llevó a otra palabra que es la “dedicación”: le dedico muchas más horas de las que estoy frente a clase, a veces relegando mis otros roles como madre y esposa en función de la docencia que es lo que me identifica, más que estos otros roles; más allá de cómo sea mi forma de dictar clases, creo que soy una docente comprometida y dedicada. Después se me ocurrió también la palabra “estudiosa”, porque trato de estudiar y buscar nuevas opciones para el aula y para presentarles a los chicos y para aprender yo. Creo que el rol del docente tiene que ser un rol de estudiante todo el tiempo, también. Y después no se me ocurren otras (risas): tal vez haya que preguntarles a los que reciben mi trabajo, para que me evalúen.

J: Claro, es que a veces cuesta tener una devolución por parte de los estudiantes. Yo a veces pienso hacer encuestas a fin de año, y esas cosas pero bueno, hay que hacerlas después de que uno termina de dar las clases… Todavía no encontré una forma, no sé si vos encontraste algo.

M: Desde mi evaluación de la relación que tengo con mis alumnos estoy satisfecha: lo que ellos me devuelven es un buen clima y también me devuelven haber aprendido algo cuando yo termino de dar una clase, por lo que en ese aspecto creo que soy buena docente, porque aprendieron una metodología de estudio, un contenido, una manera de relacionarse en el aula… O sea, diferentes aspectos, así que creo que la devolución es buena.

J: Sí, es algo que nos llevamos clase a clase también. La segunda pregunta es ¿qué hiciste durante la jornada del operativo “Aprender 2016” y por qué?

M: Fue bastante espontáneo lo que hicimos. Tenía muy en claro que no iba a ser aplicadora, que no iba a compartir llevar adelante la evaluación, y cuando llegamos a la escuela nos plantearon que había una jornada de evaluación institucional. Nos juntamos con los docentes y sirvió como excusa para juntarnos, cosa que es muy necesaria en la práctica y en la educación pública, y realmente salieron cosas muy interesantes. Sirvió para charlar qué hace uno, qué hace el otro, a qué consensos podemos llegar y la verdad es que sí hicimos una evaluación, partiendo desde los compañeros y de lo que compartimos y no compartimos. Después hicimos un acta que presentamos en dirección. En fin, estuvo interesante, como siempre que nos juntamos.

J: Me parece muy importante esto que estás diciendo de los espacios para juntarnos, sobre todo teniendo en cuenta que fue la primer jornada institucional del año, recién ahora en octubre. Lo siguiente que quería preguntar tiene que ver con que pronto va a ser la reunión de memoria y balance de SUTEBA. ¿Cuál es tu opinión sobre lo que se hizo este año?

M: Creo que fue el peor año desde que estoy participando como delegada. Yo estoy afiliada desde hace trece años, pero soy delegada desde hace cuatro o cinco. Realmente este fue el año en el que hubo menos reuniones de delegados, menos consultas en cualquier aspecto a los trabajadores y se planteó una política gremial totalmente desasociada de una lógica. O sea, iban siendo respuestas parciales durante el año que no se sabía muy bien de dónde surgían y no hay un trabajo de base del SUTEBA, lo cual es general en las seccionales que dirige la Celeste. No hay una consulta desde las escuelas y me parece que este año se acentuó: hay una dispersión política y me parece que el sindicato no sabe bien qué hacer.

J: ¿Qué reclamos te parece necesario priorizar y qué cosas hacen falta en las escuelas donde trabajás?

M: Un reclamo absoluto tiene que ser instancias en las que los docentes nos juntemos a reflexionar; llamémosles “Jornadas de perfeccionamiento docente” o el nombre que se les quiera dar, pero justamente este año no tuvimos y por eso fue tan importante esta que hicimos. Creo que es necesario reclamar que sean obligatorias tantas jornadas por año, que se pongan fechas fijas o meses en las que se tengan que cumplir y que se hagan, que sean productivas. También, por supuesto, los reclamos de infraestructura: creo que son urgentes, porque las escuelas se nos están cayendo a pedazos. Además tenemos que reclamar por condiciones de trabajo dignas, que nos permitan hacer una educación de calidad, por ejemplo la concentración horaria. Quizás yo no sufro tanto esto porque tuve la suerte de poder concentrar en esta escuela, pero esto fue después de trece años: en mi COULI ya voy por la secuencia 59, o sea que ya tomé 59 escuelas y cargos diferentes. Ahora, hace tres años, pude concentrar, pero la mayoría de los profesores no pueden concentrar horas y realmente es lo que hace que vayamos perdiendo la calidad de lo que hacemos porque, como dije en las respuestas anteriores, juntarnos es fundamental, trabajar en equipo en el aula y en la escuela es algo que genera calidad educativa. Más allá de las leyes educativas que existan, si en las escuelas no nos organizamos ni trabajamos en conjunto, no sirven de nada.

J: De hecho, vos desarrollaste junto con otro profesor de la escuela (José Ferro) un proyecto de jóvenes y memoria y ahora van a ir a Mar del Plata, lo cual demuestra que lograste hacer un trabajo un poco más comprometido en la secundaria 8, desde el trabajo en equipo…

M: Sí, creo que desde mi forma de trabajar habría sido imposible si no hubiera tenido concentración horaria, al igual que en el caso de mi compañero. Hay otros profesores en otras escuelas que lo llevan adelante sin tener concentración horaria: yo los admiro pero no sé cómo lo hacen. Este es el primer año de toda mi carrera en el que pude entrar en este proyecto… hubo muchos ensayos y errores, pero aún así lo pudimos hacer por esa razón.

J: Para finalizar: ¿qué le dirías a un(a) docente que no le ve sentido a la participación sindical?

M: Yo entiendo que no confíe en los sindicatos que tenemos, creo que en general los sindicatos que tenemos no son buenos, pero creo que la única manera de que empiecen a ser buenos es participando todos. O sea, que lo que les diría es que participen, que el sindicato somos nosotros y no los otros, y que de a poquito se pueden ir modificando las cosas, pero es fundamental la participación de todos: cuantos más seamos, más modificable va a ser la realidad.